Antecedentes
y revisión de información existente
En
una fase inicial, se han estudiado materiales e información existente,
entre los que podemos mencionar diferentes mapas topográficos,
ecológicos, climatológicos, edáficos, geomorfológicos
y geológicos. Específicamente, los parámetros climatológicos
que fueron utilizados para analizar y definir los diferentes ecosistemas
(provincias térmicas, provincias húmedas y zonas definidas
por la duración de la estación seca, medida en meses),
se obtuvieron del mapa de unidades bióticas de Herrera y Gómez
(1993); mientras tanto, la caracterización de los suelos presentes
en los ecosistemas mapeados, se basó en el mapa de suelos del
Centro Científico Tropical (1989), proporcionado en CD-ROM por
el ITCR (2000).
Finalmente,
para complementar la información sobre las grandes unidades geomorfológicas
que predominan en los ecosistemas descritos, se utilizó el mapa
geomorfológico de Madrigal y Rojas (1980). En la Bibliografía
se presenta la lista completa de los mapas consultados, así como
la lista de las 453 fotografías áreas interpretadas para
el mapeo ecológico. Las fotos provienen de dos proyectos diferentes:
a) Conservación de la Biodiversidad en las áreas de conservación
La Amistad Pacífico y Osa, financiado por el GEF y ejecutado
por el INBio (1995); y, b) el proyecto RECOPE-MINAE, que recibió
apoyo de la Comisión TERRA (1998-1999).
Con
respecto a revisión de metodologías existentes, diríjase
al apartado de Metodología en la página principal
Proceso para la identificación preliminar de los ecosistemas
Para
iniciar el proceso, se utilizaron como insumos las fotografías
aéreas a color (escala 1:40.000) [1] y la cartografía
disponible para Costa Rica [2].
Diagrama del proceso metodológico
dinámico.
La fotointepretación [4]
incluyó el análisis del color (tono), la textura (granulación),
el tamaño, la forma y el contexto de las unidades o polígonos
identificables en las fotografías aéreas, según
la clave para la definición de las clases fisionómicas
[3].
Seguidamente, se propuso un proceso de ortofotos [5], el cual consiste
en modificar fotogramétricamente la fotografía aérea
para ajustarla a un sistema de proyección geográfica.
En la ortofoto se eliminan las distorsiones debidas a la perspectiva,
al movimiento de la cámara y al relieve, de forma que posea las
mismas propiedades métricas que un mapa.
Inmediatamente, se continuó con la digitalización [6],
como el proceso de convertir a formato digital los elementos (polígonos,
líneas y puntos) que aparecen dibujados en las fotografías
aéreas que fueron utilizadas en la fotointerpretación.
Del mismo modo, se procedió con la digitación de la base
de datos que se asocia al mapa.
Con base en todo lo anterior, se obtuvo el mapa de las clases fisionómicas
de ACLAP (biótico) [7]. Posteriormente, este mismo mapa se intersectó
con la capa temática de pisos altitudinales -rangos de altitud
y temperatura- (abiótico) [8] para obtener el mapa preliminar
de ecosistemas [9].
La fotointerpretación
Para la fotointerpretación
se contó con 453 fotografías aéreas recientes (1995-1998)
a color. Las fotografías aéreas que se utilizaron tenían
una escala de 1:40.000. Sin duda, este material es ideal para ejecutar
los procesos de inventario, mapeo y monitoreo; así como, de la
investigación ecológica a escala semidetallada (Zonneveld,
1995; Muchoney et al., 1994).
La fotointerpretación se realizó
utilizando dos estereoscopios de espejos con visor binocular y una ampliación
de 3x. Este proceso incluyó el análisis del color (tono),
textura (granulación), tamaño, forma y contexto de las
unidades mapeables o polígonos identificables en las fotos. Como
primer paso, se realizó un mosaico de las fotografías
aéreas y se ubicaron 255 fotos en las veintidós hojas
topográficas del área (escala 1:50.000). Específicamente,
las 26 hojas topográficas manipuladas como referencia fueron,
alfabéticamente: Abra, Buenos Aires, Cabagra, Cañas Gordas,
Caraigres, Chánguena, Chirripó, Coronado, Coto Brus, Cuericí,
Dominical, Dúrika, General, Istarú, Kámuk, Matama,
Pejibaye, Piedras Blancas, Pittier, Repunta, San Isidro, Savegre, Siola,
Tapantí, Unión y Vueltas.

Por
otra parte, se delimitaron y delinearon los polígonos de cobertura
de la tierra (principalmente vegetación) en el sector central
(30% de la superficie de la foto) de cada una de las 453 fotos, basándose
en la clasificación de la vegetación a nivel fisionómico.
La información delineada fue dibujada en hojas de acetato transparente,
utilizando rapidógrafos con un diámetro de 0,2 mm. Se
interpretaron las fotografías según las líneas
de vuelo recorridas de oeste a este. Con la finalidad de obtener un
mapeo de alta aproximación en cada fotografía aérea,
se identificaron de veinte a cuarenta puntos de control. Otra información
geográfica incluida en la interpretación fue los sistemas
de drenaje, el relieve (cumbres y valles), la red vial y las poblaciones.
Comprobación de campo y georeferenciación
La
comprobación de campo [12] fue diseñada para recolectar
datos que permitieran verificar la información obtenida de las
fotografías aéreas y conocer con mayor precisión
el estado de la biodiversidad, en particular, lo referente a los tipos
de vegetación. Precisamente, fue posible constatar las clases
fisionómicas preliminarmente identificadas en las fotografías
aéreas y, exitosamente, conducir una evaluación florística
con ayuda de varios (para)taxónomos, expertos en la flora de
la región de La Amistad – Talamanca.
Primero,
se realizó una gira de reconocimiento de campo para (i) conocer
las diferentes localidades de ACLAP; (ii) definir y detallar la programación
de actividades con participación del personal de ACLAP; y, (iii)
pulir la metodología de campo. Esta gira ayudó significativamente
a establecer el diseño de muestreo, estratificado y aleatorio
[10] y a realizar las giras. Se entiende un muestreo estratificado,
por cuanto los pisos altitudinales se constituyen en las clases o rangos
donde se ubica, como población, los ecosistemas; y aleatorio
porque, para cada uno de los ecosistemas identificados por piso altitudinal,
se escogieron al azar los puntos de muestreo.
Durante las giras realizadas con una duración de una a dos semanas
por mes, se recolectaron datos geográficos, biológicos
y ecológicos para identificar y caracterizar los ecosistemas
y su vegetación. La recolección sistemática de
datos mediante formularios estandarizados [11], así como la toma
de videos y de fotografías digitales, aseguró la precisión
y nitidez de la labor, facilitó el establecimiento de la base
digital de datos y el proceso de análisis y síntesis.
De esta manera, los datos de campo digitalizados permitirán monitorear,
en el mediano y largo plazo, los cambios en la cobertura de la tierra
y su biodiversidad.
El
propósito de la verificación de campo [12] es la comprobación
de la estructura y composición de los ecosistemas interpretados
preliminarmente, de modo tal que se realice una corrección del
mapa [13], con el objetivo de un obtener un mapa final, confiable, de
ecosistemas [14].
Para
la descripción de los ecosistemas que se presenta más
adelante, se cruzan las capas referidas a los parámetros abióticos
con el mapa final de ecosistemas [14]. Estos parámetros están
constituidos por tres factores climáticos y dos geográficos,
a saber (a) las provincias térmicas [15] –ligeramente modificada,
que coinciden con los pisos altitudinales [8] –, (b) las provincias
húmedas [16], y (c) la duración de la estación
seca [17], referidos al clima; y, (d) el suelo [18] y (e) la geomorfología
[19], relacionados con la geografia. La combinación se logra
mediante la técnica de intersección de mapas [20], con
la finalidad de caracterizar cada uno de los ecosistemas, de modo que
resulta en información única que se incorpora en una base
de datos administrada por un sistema de información geográfica
(SIG). Este ambiente digital permite una caracterización final
de ecosistemas [21] por medio de la cual se puede obtener distintos
tipos de mapas según la necesidad del usuario, así como
una descripción detallada de los ecosistemas identificados [22].
En
particular, los parámetros climatológicos se obtuvieron
del mapa de Herrera y Gómez (1993) y, para ACLAP, son los siguientes:
• provincias térmicas (modificadas por
ECOMAPAS), las cuales incluyen:
• la provincia tropical (temperatura
media anual tropical de 24 a 28°C), en concordancia con
el piso altitudinal de las tierras bajas (piso basal), de
0 a 500 m.s.n.m.;
• la provincia subtropical (temperatura media anual
subtropical de 20 a 24°C) o piso altitudinal de las tierras
premontanas, de 500 a 1.200 m s.n.m.;
• la provincia templada (temperatura media anual templada
de 15 a 20°C) o piso altitudinal de las tierras montano-bajas,
de 1.200 a 2.100 m.s.n.m;
• la provincia templada fría (temperatura media
anual subtropical de 10 a 15°C) o piso altitudinal de
las tierras montano-altas, de 2.100 a 3.100 m s.n.m.;
• la provincia boreal baja (temperatura media anual
subtropical de 9 a 10°C) o piso altitudinal de las tierras
subalpinas, de 3.100 a 3.300 m s.n.m.; y,
• la provincia boreal alta (temperatura media anual
subtropical de 6 a 9°C) o piso altitudinal de las tierras
alpinas, de 3.300 a 3.819 m s.n.m.
|
• provincias húmedas, las
cuales incluyen:
• la provincia subhúmeda seca
con un Índice Hídrico de 1,50 a 1,00 (-33-0%);
• la provincia subhúmeda húmeda con un
Índice Hídrico de 1,00 a 0,83 (0-20%);
• la provincia húmeda con valores de 0,83 a 0,50
(20-100%);
• la provincia muy húmeda con valores de 0,50
a 0,25 (100-300%); y,
• la provincia pluvial con un Índice Hídrico
de 0,25 a 0,125 (300-600%). |
v zonas definidas
por la duración de la estación seca, las cuales
incluyen:
•
una zona sin una marcada estación seca (0 meses secos);
• una zona con una estación seca de uno a dos
meses al año;
• una zona con una estación seca de tres a cuatro
meses al año; y,
• una zona con una estación seca de cinco a seis
meses al año. |
Luego, fue
necesario aplicar el sistema de clases geomorfológicas
de Madrigal y Rojas (1980). En el caso de ACLAP, según
su génesis, se incluyen las siguientes cinco unidades:
• clases
geomorfológicas:
•
formas de denudación (unidad 1);
• formas de origen volcánico (unidad 2);
• formas de sedimentación aluvial (unidad 3);
• formas de origen tectónico y erosivo (unidad
7); y
• formas de origen glaciárico (unidad 8). |
Finalmente,
se cruzó la información cartográfica con
el mapa de suelos del Centro Científico Tropical (1989),
proporcionado en CD-ROM por el ITCR (2000). Este mapa sigue la
clasificación de suelos según la FAO. En el caso
de ACLAP, según su génesis, se observan las siguientes
tres órdenes de suelo:
•
órdenes de suelo:
•
entisoles
• inceptisoles
• ultisoles
|
Posteriormente, tal y como
se mencionó anteriormente, la comprobación de campo
permitió validar los polígonos mapeados con el uso
de diferentes parámetros fisionómicos (tipo foliar
dominante, fenología), florísticos (composición
florística), hidrológicos (inundabilidad) y antropogénicos
(impacto humano).
En el caso de la fenología
foliar se aplicó una metodología especialmente diseñada
por ECOMAPAS para determinar cuáles ecosistemas de ACLAP
son semideciduas y cuáles son siempreverdes. Esto fue de
suma importancia ya que la cuenca media del Río Grande
de Térraba en los alrededores de la Reserva Indígena
Boruca-Térraba y los pueblos Potrero Grande y Paso Real
alberga una vegetación donde predominan árboles
caducifolios como Bursera simaruba (indio desnudo). Tanto el Mapa
de Macrotipos de Vegetación de Costa Rica (Gómez
1986) como el Mapa de Unidades Bióticas de Costa Rica (Herrera
& Gómez 1993) ya indicaron tal presencia. Este último
demuestra la ocurrencia, dentro de la Reserva Indígena
Boruca-Térraba, de una zona donde la estación seca
dura de cinco a seis meses.
La metodología de
la fenología foliar se basó en la flora observada
en cada punto de muestreo y consistió en calcular, para
cada punto, el porcentaje de especies leñosas observadas
que son (casi) totalmente caducifolias durante la (última
parte de la) época seca. En este proceso se identificaron
27 especies totalmente deciduas y 35 especies parcialmente deciduas.
La caducidad foliar para
cada especie leñosa fue definida con base en el conocimiento
de expertos y observaciones de botánicos en el campo. Un
punto de muestreo fue calificado “deciduo” si por
lo menos el 66,6% de sus especies leñosas resultaron ser
caducifolias; sin embargo, en la realidad resultó que no
habían puntos de muestreo en ACLAP, con porcentajes mayores
que 55%. De la misma manera se calificó un punto de muestreo
como “semideciduo” cuando de 33,3 a 66,6% de sus especies
leñosas se comportaron como caducifolias. Si menos del
33,3% de las especies leñosas fueron caducifolias durante
la (última parte de la) época seca – y por
ende más del 66,6% de las especies tenían un follaje
perenne (plantas perennifolias) – se distinguió el
ecosistema y su vegetación como siempreverde. Luego, los
puntos de muestreo con una vegetación decidua (D), vegetación
semidecidua (SD) y vegetación siempreverde (S) fueron mapeados.
La cartografía demostró la ausencia de ecosistemas
con una vegetación decidua, la dominante presencia de ecosistemas
con una vegetación siempreverde, y la presencia de un sector
de ACLAP con predominancia de ecosistemas con una vegetación
semidecídua, precisamente en aquella zona anteriormente
mencionada: la cuenca media del Río Grande de Térraba.
El inventario florístico
La lista de especies de
plantas vasculares observadas fue completada por medio del inventario,
o levantamiento florístico, de los grupos taxonómicos
observados en cada punto de muestreo. Se incluyeron árboles,
arbustos, hierbas, lianas y helechos, anotándose los nombres
de las especies conocidas y, para aquellas que resultaban desconocidas,
se recolectaron especímenes botánicos con el fin
de incluir nuevos registros para el área. Cada uno de los
especímenes recolectados, se identificó en el INBio
y los ejemplares fértiles fueron depositados en los herbarios
del INBio, del Museo Nacional y del Jardín Botánico
de Missouri, entre otros.
El tiempo invertido en
cada levantamiento fue, en promedio, de cincuenta minutos; pero
siempre dependió del requerido para la comprobación
florística conducida por los botánicos. En términos
generales, la lista florística busca establecer un primer
nivel de información sobre cuáles especies de plantas
pueden ocurrir en un sitio muestreado. Por esta razón,
la lista pretende ser completa o incluir las especies más
dominantes de un punto de muestreo. En un futuro próximo,
se propone establecer parcelas permanentes en sitios seleccionados
para cuantificar y monitorear la presencia y abundancia de las
especies vasculares.
Adicionalmente, con el
uso de una cámara digital, se tomaron distintas fotografías
de la composición vegetal presente en los puntos de muestreo.
La idea es que estas fotografías sirvan, como material
visual de apoyo, para documentar los diferentes tipos de vegetación
identificados. Desde luego, también serán incluidas
en hiperdocumentos (CD-ROM, Internet), para que sean utilizadas
por diferentes grupos de usuarios.
Como se mencionó
en anteriormente, para contar con una posición más
precisa, en cada punto de muestreo se efectuaron mediciones con
GPS. Estos datos fueron utilizados para ubicar los puntos de muestreo,
tanto en las fotografías aéreas como en los mapas
topográficos. En el siguiente mapa, se presentan los puntos
de muestreo que fueron establecidos en ACLAP.

Los
sobrevuelos
Con
la ayuda del SINAC se efectuaron varios sobrevuelos en ACLAP con
el fin de hacer un reconocimiento de las zonas de difícil
acceso: (a) ubicadas en reservas indígenas; (b) con mosaicos
de vegetación compleja; (c) de las cuales no se dispone
de fotografías aéreas recientes; (d) con mayor nubosidad;,
(e) con sombra en las fotografías aéreas; y, (f)
con vegetación estacional (p.ej.: bosques deciduos). Los
sobrevuelos fueron realizados en una avioneta, propiedad de la
ONG norteamericana Lighthawk.
Durante
los vuelos se tomaron fotografías oblicuas digitales y
se hicieron una serie de tomas de vídeo, con el fin de
registrar de una manera visual las zonas críticas. Estas
zonas fueron analizadas con respecto a su vegetación (fisionomía,
estructura) y, de hecho, también fueron usadas inmediatamente
por funcionarios del MINAE para el control de fuegos y cacería,
entre otras utilidades.
Digitalización y creación del Sistema de Información
Geográfica (SIG)
La
información generada por la fotointerpretación y
disponible en acetatos fue digitalizada por los técnicos,
utilizando el paquete de software ArcViewä de ESRI. La georeferenciación
se realizó para reducir los errores causados por la distorsión
de la fotografía aérea, usando el software TAS.
Los mapas preliminares fueron impresos con una impresora tipo
plotter. Finalmente, la base de datos geográficos fue creada
utilizando el paquete de software ArcInfoä de ESRI.
La clave para la clasificación de ecosistemas
Una
vez realizado el mapa sobre las coberturas de las nueve clases
fisionómicas, se cruzó con capas de información
referidas al clima (provincias térmicas –ligeramente
modificadas-, provincias húmedas, duración de la
estación seca; Herrera y Gómez, 1993), suelos (CCT
1989, en: ITCR 2000), y geomorfología (Madrigal y Rojas,
1980). Luego, tomando en cuenta la información generada
mediante el trabajo de campo (geografía, fisionomía,
fenología foliar, espinosidad, hidrología, composición
florística, influencia humana), se desarrolló la
clave para la clasificación de los ecosistemas. A continuación,
se listan los parámetros que fueron utilizados para distinguir
los diferentes niveles jerárquicos de la clasificación:
•
Zona latitudinal
(Costa Rica: tropical)
•
Origen de la vegetación dominante (natural y seminatural);
•
Temperatura media anual (pisos altitudinales basados en provincias térmicas
según Herrera y Gómez, 1993);
•
Fisionomía dominante (estructura: bosques, matorrales o herbazales);
•
Fenología foliar (caducidad foliar: siempreverde vs. semideciduo vs. deciduo);
•
Tipo foliar del estrato dominante (latifoliado etc.);
•
Régimen hidrológico (drenaje e inundabilidad);
•
Densidad de la vegetación (denso, ralo, arbolado, arbustivo);
•
Composición florística (especies observadas).
Se adaptó esta clave, según
la jerarquía abajo mencionada, para los ecosistemas culturales,
es decir, aquellos que fueron desarrollados por el hombre mediante
la siembra de plantas agrícolas o forestales útiles:
•
Origen de la vegetación
tropical dominante (cultural);
•
Fisionomía dominante (estatura y arquitectura: bosques, matorrales o herbazales
sembrados: plantaciones arbóreas, arbustivas y herbáceas, respectivamente);
•
Uso Actual de la Tierra (árboles maderables vs. árboles frutales vs. arbustos
vs. hierbas);
•
Composición florística (especies dominantes);
Combinando ambas jerarquías,
se obtuvo la clasificación y descripción de los ochenta y siete
ecosistemas de ACLAP que se presentan en la sección de Resultados
y de UBI´s, respectivamente.
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