Este párrafo de una carta
de Alexander Skutch a Federico, un joven estudiante
que simboliza la juventud, expresa claramente una
visión de la vida con la cual el autor mostró total
congruencia en sus actos y en su obra, dedicada
a conocer y cuidar a las aves y, por medio de ellas,
a la naturaleza como un todo.
La fecunda trayectoria del
Dr. Alexander Skutch, de casi 60 años, dedicada
a la búsqueda del conocimiento sobre la naturaleza
y a la reflexión profunda y original sobre una filosofía
de la vida, motivó al jurado de la primera edición
del "Premio INBio
al Mérito en la Conservación de la Biodiversidad
Costarricense" a otorgárselo a este destacado
y ejemplar filósofo y naturalista.
Cuando, con motivo de la
celebración del X Aniversario del INBio, su Junta
Directiva decidió instituir este premio, lo hizo
pensando en la necesidad y conveniencia de reconocer
los aportes realizados por personas u organizaciones,
nacionales o extranjeras, que hayan contribuido
de manera sobresaliente a la conservación a perpetuidad
de nuestro patrimonio natural. La destacada obra
filosófica y científica de Skutch no sólo materializa
lo que se pensó en premiar, sino que establece un
parámetro de calidad al que forzosamente deberán
referirse los futuros jurados de este galardón.
El concepto de amar, expresado
en cuidar a la naturaleza, como en este caso, es
algo con lo que nuestra institución se identifica
totalmente. Cuidamos lo que amamos, decía alguien.
Por eso, además de premiar, al INBio le complace
sobremanera hacer una pequeña contribución a la
divulgación de la obra de un hombre que ha dedicado
su vida a conocer y amar la rica naturaleza costarricense,
que todos, y especialmente los jóvenes, deberíamos
conocer y emular.
RODRIGO GÁMEZ LOBO
Director General
Instituto Nacional de Biodiversidad