Los escarabajos dorados de Costa Rica son famosos en el mundo entero. Su fama se deriva de su extraordinaria belleza, por su color dorado metálico. Sin embargo, estos insectos forman parte de un grupo (el género Chrysina) que además presenta especies de otros colores: verdes cobrizos, plateados, azules o rojos metálicos brillantes. Su coloración es producida tanto por sustancias encontradas en la cutícula del esqueleto externo del insecto como por su estructura microscópica laminada que produce la reflexión de luz dando colores metálicos.
Muchas personas se preguntan cómo resulta posible que escarabajos tan llamativos a la vista puedan sobrevivir en el bosque donde existe gran cantidad de aves y otros animales que podrían capturarlos como su alimento. Sin embargo son extraordinariamente atractivos en nuestras manos o dentro de la caja de algúna colección, pero no así cuando se encuentran entre las hojas donde reposan o se alimentan. Sus coloraciones verde, dorada o plateada metálicas reflejantes de los colores circundantes de la vegetación, prácticamente los tornan invisibles.
Pertenecen al género Chrysina y pueden ser distinguidos de otros escarabajos con forma y coloración semejante por sus tamaños variables, la mayoría entre los 20 y 35 mm de longitud según la especie, por su forma general y por algunas otras características más difíciles de apreciar a simple vista (uñas tarsales, mandíbulas y otras piezas bucales, genitalia, tubérculo mesoesternal y otras). Chrysina es un género con unas 95 especies encontradas solo en el Nuevo Mundo, desde el sur de Estados Unidos hasta el Noroeste de Suramérica. En Costa Rica se han encontrado 22 de ellas (ver lista abajo), representando casi el 30% de todas las especies conocidas. Una de estas (Chrysina luteomarginata) solo se les ha encontrado en los bosques de Nicaragua, Costa Rica y Panamá, 11 solo en Costa Rica y Panamá y 10 únicamente en Costa Rica. Pueden sobrevivir solamente donde aún hay bosques naturales y tienen distribuciones particulares dependiendo de la especie de que se trate (Ver mapas). Algunas especies como Chrysina chalcothea, Chrysina oreicola, Chrysina tricolor y Chrysina batesi están restringidas a los robledales de altura, donde posiblemente los adultos se alimenten de hojas tiernas de roble (Quercus sp); Chrysina chrysopedila y Chrysina sirenicola solo las hemos encontrado al sur del país, mientras que otras especies como Chrysina aurigans, Chrysina chrysargyrea y Chrysina aurora tienen distribuciones más amplias, otras se han visto tan pocas veces que no conocemos bien su distribución real, este es el caso de Chrysina tapantina o Chrysina oreicola.
Hasta el momento se sabe muy poco sobre los hábitos de alimentación de las larvas o los adultos de las especies de Costa Rica. Los adultos de unas pocas especies en México y Estados Unidos se han encontrado alimentándose de hojas de árboles de roble (Quercus, de la familia Fagaceae), pino (Pinus, Familia Pinaceae) y junípero (Juniperus), mientras que las larvas o jogotos se han encontrado alimentándose de la madera podrida de troncos caídos de Juglans (Familia Juglandaceae) Platanus (Platanaceae), Liquidambar (Hamamelidaceae), roble (Quercus, Fagaceae), pino (Pinus, Pinaceae), jaúl (Alnus, Betulaceae), burío (Heliocarpus, Tiliaceae), Turpinia (Staphylaceae) y sicomoro. En nuestro país solo se han criado larvas de 5 especies de Chrysina obtenidas de tronco podridos de especies desconocidas y en un par de casos algunos adultos fueron mantenidos con vida por varios días alimentándose de hojas de rosa y de guaba (Inga sp). A pesar de la disponibilidad de estos datos sobre las larvas, se considera que no son suficientes como para suponer una preferencia por madera de alguna especie en particular y quizá por el contrario hayan especies alimentandose de madera podrida de varias especies de árboles. Los Chrysina de las especies criadas en cautiverio se han desarrollado en el término de aproximadamente un año, desde la puesta del huevo hasta la salida del nuevo adulto. Se pueden buscar las larvas de Chrysina y de otros escarabajos en troncos podridos de los bosques donde se han encontrado los adultos. Es posible mantenerlas en cautiverio hasta obtener el nuevo adulto. Se colocan en un recipiente pequeño de plástico o vidrio, con tapa y con suficiente cantidad de madera partida en pequeños trocitos, obtenida del tronco donde se estaba alimentando en el campo (debe disponerse por lo menos de 1 kilo de tronco por larva para su buen desarrollo). La humedad de la madera debe mantenerse semejante a la humedad que presentaba en el momento de su descubrimiento. Es necesario revisarlas de vez en cuando para observar su desarrollo, y una vez transformadas en pupas se pueden sacar con mucho cuidado y colocarlas en un recipiente más pequeño, conteniendo pedacitos del tronco podrido para mantener la humedad. La larva al transformarse en pupa deja a un lado la muda, la cual es muy importante recogerla ya que si cuidadosamente se extiende muestra sus características (distribución de setas, forma de las mandíbulas, maxilas, labio, labro, antenas, etc) con las que se puede describir y dibujar la larva. Con información como esta se podrían identificar luego otras larvas encontradas antes de transformarse en adultos.
Es muy poco frecuente encontrar los adultos en el campo sin utilizar luces para atraerlos, probablemente la mayoría de ellos pasan la mayor parte de su vida en las copas de los árboles. Por otro lado todos son de hábitos nocturnos y posiblemente en la noche es cuando las hembras bajan a poner los huevos en los troncos podridos del piso del bosque. Durante la noche las luces los atraen y aprovechándonos de este comportamiento es que posemos determinar su presencia en un determinado sitio. En algunos casos se han visto cientos de individuos de la especie Chrysina resplendens y Chrysina tricolor llegando atraídos a una luz. Algunas personas en nuestro país y otras principalmente europeas los buscan y capturan, en la mayoría de los casos ilegalmente, con el fin de venderlos a coleccionistas extranjeros. En el Web es posible encontrar sitios donde se venden especímenes de muchas especies de Chrysina, incluyendo especímenes provenientes de Costa Rica y cuya captura sería ilegal de acuerdo a la legislación vigente. Su precio en el exterior puede variar entre 1 hasta más de 100 dólares por individuo dependiendo de su belleza y rareza. Conforme conozcamos más sobre sus hábitos y requerimientos, más posibilidad habrá de criarlos y reproducirlos legalmente en cautiverio con fines comerciales, descartándose la posibilidad ilegal de recurrir a las poblaciones naturales.
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Lista de literatura sobre las especies de Chrysina de Costa Rica